Ir al contenido principal

La más bella de las bellas

 

 Roina Zergarra, Arequipa 1985

La luna de cara bonita, creyéndose la más bella de todos los astros y enamorada del astro rey el sol, una noche salió a lucir su belleza, queriendo con sus hermosos ojos, vanidosa ella, resplandecer como nunca; de esto se dieron cuenta los animales de un pequeño bosque y decidieron tomar baños lunares, contemplando la blancura de la luna; después de recibir sus potentes reflejos, se fueron a descansar.

A la mañana siguiente al levantarse, se dieron con la sorpresa que todos estaban contagiados por la vanidad y vanagloriábanse de su belleza, sintiéndose cada uno lo más hermoso que adornaba el campo; de pronto esto se convirtió en un problema, el cual decidieron aclarar mediante un concurso de belleza, para lo que todas las criaturas se prepararon y muy pronto estuvieron listas a saber quién era LA MÁS BELLA DE LAS BELLAS. De tanta discusión para designar el jurado acordaron formar parte todos de él y cada quien pensaba entonces en favorecerse así mismo; ya listos todos comenzó el concurso.

La primera en desfilar fue la paloma, esta amaino su blanco plumaje, después de observarla, ¡un momento! Dijo el jurado; muestra el detalle, la paloma levantando las alas las agitó y cantó, todo está bien pero tu palidez te desmerece, el ave dejó caer sus alas y cabizbaja se retiró, luego le toco a la rana, quien al exhibirse saltó y saltó de un lado a otro, el jurado le exigió que cante, la rana cantó, un momento dijo un miembro del jurado, saque la lengua el batracio obedeció, demasiadas arrugas, ¡Oh no estoy perdida! Exclamó la rana marchándose luego.

Enseguida le toco a la rata, la que paseó por el estrado con gracia, estaba ganándose la simpatía, muestra el detalle, escucho, ésta dándose vueltas cantó, en eso un atento fotógrafo le dijo sonría y al reír dejó descubrir que estaba casuta, le faltaba un diente que le hizo perder merito, el roedor desilusionado se marchó; luego le siguió la gata, que presumida y fantasiosa lucía, al demostrar su detalle ronroneó y sacó sus garras, entonces el jurado dijo, eres hermosa pero tienes desiguales las garras, la gata presumida retirándose dijo: que saben de fineza; de inmediato modeló la lechuza, cuidadosa caminaba con elegancia, abría y cerraba los ojos, demostrando lo grandes que eran se creía tan ojona que exagerando su exhibición, el jurado observó, un ojo es más pequeño que el otro, es cierto dijeron todos, después de todo los domina la envida, dijo la lechuza, de pronto la mona pasó a la fila, hacia sus monadas haciendo reír al público y jurado, al demostrar su detalle complacida bostezó y todos exclamaron ¡Qué hocicaso! La mona enfada se detuvo completamente; doña gallina impaciente por salir, muy elegante paseaba por la sala, esplendorosa de plumaje fino y buen matiz, copete reluciente, pico de color carmín, uñas pintadas, algo nunca visto no sabían si era un canario, un pavo real o un papagayo, la gallina con cuidado posaba enseñando sus mínimos detalles y al cacarear dejando escuchar su lírico canto, hizo un pequeño esfuerzo, cayendo con este todos sus añadidos, recibió silbidos en son de protesta y burla, al verse descubierta huyo acobardada; mientras tanto el astro rey observaba lo que acontecía en la tierra, molesto por toda la confusión entre los pequeños seres por culpa de la vanidosa luna, ordenó a un conjunto de nubes y viento fomentar una tronante tempestad; en ese preciso momento se vio en el estrado un pequeño animal, insignificante, huraño, contagiado por la fantasía ¡Un zorrino! Gritaron de la gradería, el pequeño ser se orinó del susto quedando quieto, inmóvil, como una estatua, el público y jurado sin poder esquivar por la tempestad la fuerte pestilencia, aturdidos y hastiados al ver que este pequeño animal no se movía, decidieron entregarle el trofeo, el intrépido zorrino balbuceante dio las gracias y se marchó.

Así termino esta farsa, riéndose las estrellas que observando con disimulo de reojo esta ocurrencia, centellaban iluminando aún más el escenario que la bella luna miraba con ira, dudando del triunfo confundida que si ganó la astucia, la belleza, o la fealdad porque ésta se tornó en comodidad.  

Más personajes




Pampacolca, Arequipa

Otros cuentos:







Comentarios

Entradas populares de este blog

🌟 LA CREATIVIDAD ES INMENSA 🌟

  Una colección de relatos llenos de ingenio, sátira y reflexión, con personajes entrañables que nos sumergen en mundos donde la ambición, la vanidad y la astucia llevan las historias a desenlaces inesperados. 📖 El Discurso Asnal Cuando Mateo busca el poder, descubre que su burro aprende más rápido que él. En una sátira hilarante sobre la política y la ignorancia, los animales del corral caen en un engaño que pone en evidencia nuestra propia naturaleza. 📖 Su Excelencia el Chisme La lengua es más poderosa de lo que parece, y en este cuento, dos gallinas presuntuosas se ven envueltas en una trama donde el chisme es un arma de manipulación y el poder cambia de manos de la manera más insospechada. 📖 La Más Bella de las Bellas La luna ha contagiado la vanidad en la tierra, y un concurso de belleza entre los animales revela que la percepción de la belleza es tan subjetiva como absurda. Al final, ¿quién merece el título? ¿La astucia, el encanto o el simple azar? 📝 Esta anto...

La Universidad y su crisis bucle 🌀

  Este año no solo se ingresa a la superación en curso del primer cuarto del siglo XXI, es también el año del centenario de la Universidad de Guadalajara. Pero no puede existir una celebración en plenitud si sus filas se debilitan. El recurso humano en formación no solo vive una desilusión al entender que la genuina búsqueda del conocimiento que emocionó a Galileo, dignificó a los griegos y nos hizo humanos al leer grandes textos se ha rebajado a una simple industrialización del saber. Frases como “los estudiantes no descubren el hilo negro” suelen ser dichas por académicos que ostentan puestos de alta dirección. Entonces surge la gran interrogante ¿Por qué nos coordinan hombres y mujeres que subestiman a sus pupilos? No busquemos culpables con nombres propios, eso sería jugarle a la grilla, conozco personajes que se ahogan blasfemando y poco hacen por resolver sin amedrentar. No suelo pedirles a mis lectores que hagan algo en específico, siempre los he dejado libres. Pero en e...